Cuando pensamos en el mundo hispano solemos mirar a América Latina y a España. Pero a más de 11.000 kilómetros de Madrid, en pleno Pacífico asiático, hay un país donde la gente cuenta la hora en español, dice mesa, cuchara y zapatos, y lleva apellidos como García, Reyes o Santos. Es Filipinas, el gran país asiático con herencia hispana, y su historia está unida a la de España, a la de México y, a través del mismo imperio, a la de toda América Latina.
Igual que hicimos con Guinea Ecuatorial, el país africano donde se habla español, en este artículo repasamos qué queda de lo hispano en Filipinas y por qué este archipiélago sigue siendo un pariente lejano, pero cercano, de la comunidad latina.
Un nombre en honor a un rey
La expedición de Fernando de Magallanes llegó al archipiélago en 1521, y Magallanes murió allí ese mismo año. Décadas después, las islas recibieron el nombre de Filipinas en honor del entonces príncipe y después rey Felipe II. La presencia española se consolidó a partir de 1565, con la expedición de Miguel López de Legazpi, y en 1571 Manila se convirtió en la capital. Así empezaron más de tres siglos de vínculo con España.
El galeón de Manila: el puente entre Asia y América
La pieza clave de esta historia es el galeón de Manila, también llamado Nao de China. En 1565 el fraile agustino Andrés de Urdaneta descubrió la ruta de regreso por el Pacífico, el famoso tornaviaje, y desde entonces los galeones unieron Manila con Acapulco, en México, durante unos 250 años, hasta el último viaje en 1815.
De Asia llegaban sedas, porcelanas y especias; desde México viajaban plata, cacao, maíz y los pesos fuertes acuñados en la Ciudad de México. Muchos de esos productos asiáticos se repartían después por el resto de América. Durante dos siglos y medio, Filipinas fue la puerta de Asia para todo el mundo hispano.
Buena parte de la documentación de aquel comercio se conserva hoy en el Archivo General de Indias de Sevilla. Si vives en la ciudad o la visitas, en nuestro directorio tienes servicios locales en Sevilla.
Gobernada desde México
Un dato que sorprende a muchos: durante la mayor parte de la época colonial, Filipinas no dependía directamente de Madrid, sino del Virreinato de la Nueva España, con capital en la Ciudad de México. Por eso el vínculo entre filipinos y mexicanos es tan profundo, desde la comida hasta el vocabulario. Tras la independencia de México en 1821, el archipiélago pasó a gobernarse directamente desde España.
Mientras el galeón cruzaba el Pacífico, al otro lado del continente puertos como Cartagena de Indias formaban parte de las flotas que unían América con España. Manila y Cartagena eran dos extremos del mismo imperio y del mismo idioma. Por eso un colombiano que viaja hoy a Filipinas se encuentra palabras y apellidos que le suenan de casa.
El español que sigue vivo en el tagalo
Aunque hoy pocos filipinos hablan español como lengua materna, el idioma dejó una huella enorme. Según distintos recuentos citados por el Real Instituto Elcano, entre el 20 % y el 33 % del vocabulario del tagalo, la lengua en la que se basa el filipino, es de origen español. Algunos ejemplos de uso diario:
- En casa: mesa, silya (silla), kutsara (cuchara), tinidor (tenedor), bintana (ventana).
- En el día a día: sapatos (zapatos), relo (reloj), kumusta (¿cómo está?), pero, siguro (seguro, en el sentido de «quizás»).
- La hora y los días: se dice alas dos (a las dos), y los días de la semana son Lunes, Martes, Miyerkules, Huwebes, Biyernes, Sabado y Linggo.
El chabacano, un criollo con base española
En el sur del país, sobre todo en la ciudad de Zamboanga, se habla el chabacano, una lengua criolla cuyo vocabulario procede en su mayoría del español. Cientos de miles de personas lo tienen como lengua materna, y un hispanohablante puede entender buena parte de una conversación. Es, probablemente, la herencia lingüística hispana más viva de Asia.
Por qué tantos filipinos tienen apellidos españoles
Muchos filipinos se apellidan Reyes, Cruz, Santos, García o Mendoza sin tener antepasados españoles. La explicación está en un decreto del 21 de noviembre de 1849: el gobernador general Narciso Clavería ordenó repartir apellidos a partir del Catálogo alfabético de apellidos, una lista de unos 61.000 nombres, en su mayoría españoles pero también autóctonos. El objetivo era ordenar los censos y el cobro de impuestos, porque muchas familias no tenían un apellido fijo. Por eso en Filipinas, como en Colombia o en México, la guía telefónica se parece tanto a la de cualquier ciudad hispana.
Fe, fiestas y cocina
Filipinas es uno de los pocos países de Asia de mayoría católica, otra herencia de la época española. Cada pueblo celebra su fiesta patronal, y en Navidad se mantiene la tradición de las misas del amanecer. En la cocina abundan nombres como adobo, lechón, leche flan, empanada o menudo, platos que cualquier latino reconoce aunque la receta filipina tenga su propio sabor.
1898: el fin de una época y la pérdida del español
En 1898, tras la guerra entre España y Estados Unidos, España cedió Filipinas a Estados Unidos. Bajo la administración estadounidense el inglés se impuso en la escuela y en la administración, y el español fue retrocediendo generación tras generación. Aun así, fue lengua oficial hasta la Constitución de 1987, que convirtió al filipino y al inglés en lenguas oficiales y dejó el español como lengua de promoción voluntaria.
De esa época procede una de las historias más conocidas de la relación entre ambos países: el sitio de Baler, en el que un pequeño destacamento español resistió durante casi un año en la iglesia del pueblo sin saber que la guerra había terminado. El presidente filipino Emilio Aguinaldo ordenó que fueran tratados como amigos y no como enemigos. En recuerdo de aquel gesto, Filipinas celebra cada 30 de junio el Día de la Amistad Hispano-Filipina, establecido por ley en 2002.
Los filipinos en España hoy
El vínculo sigue vivo. En España residen alrededor de 40.000 personas con nacionalidad filipina según el INE, y muchas más de origen filipino que ya son españolas. Se concentran sobre todo en la Comunidad de Madrid y en Cataluña: en Madrid, especialmente en el distrito de Tetuán, y en Barcelona, en el barrio del Raval.
La ley española reconoce esa historia común: igual que a los colombianos y al resto de iberoamericanos, a los filipinos de origen se les exige solo dos años de residencia legal para pedir la nacionalidad española, frente a los diez del régimen general. Lo explicamos con más detalle en nuestro artículo sobre los colombianos en España, y si buscas servicios en cualquier ciudad, consulta el directorio de servicios en España.
Un mundo hispano más grande de lo que parece
Filipinas nos recuerda que la comunidad hispana no tiene una sola geografía. Va de Bogotá a Manila, de Malabo a Madrid y de Acapulco a Londres. En Lugar Latino creemos en esa diversidad desde 2004; puedes leer más en nuestra misión, explorar el directorio de Colombia o seguir descubriendo historias en el blog de Lugar Latino.
Preguntas frecuentes
¿Se habla español en Filipinas?
Muy poco como lengua materna. El español fue lengua oficial durante siglos, pero hoy las lenguas oficiales son el filipino y el inglés. Aun así, entre el 20 % y el 33 % del vocabulario del tagalo es de origen español, y en Zamboanga se habla el chabacano, un criollo de base española.
¿Por qué Filipinas se llama así?
Por el rey Felipe II de España. El nombre se dio a las islas cuando todavía era príncipe, y se mantuvo tras la colonización española iniciada en 1565.
¿Qué era el galeón de Manila?
La ruta comercial que unió Manila con Acapulco, en México, desde 1565 hasta 1815. Llevaba sedas, porcelanas y especias de Asia a América, y plata americana a Asia.
¿Por qué los filipinos tienen apellidos españoles?
Por un decreto de 1849 del gobernador Narciso Clavería, que asignó apellidos a partir de un catálogo oficial para ordenar los censos. Por eso son tan comunes apellidos como Reyes, Cruz o Santos.
Fuentes: Real Instituto Elcano: la lengua española en Filipinas · Ministerio de Asuntos Exteriores: Día de la Amistad Hispano-Filipina · México Desconocido: breve historia de la Nao de Manila · Código Civil, artículo 22 (nacionalidad por residencia).